noviembre 27, 2008

Esta es la calle Pérez Galdós, el camino que seguí diaria e invariablemente durante años desde mi casa a la Corredera y al Casino, lugares de encuentro. En esta calle que ahora contemplo con colores de los años 60, hay tres puntos de interés para mi. Por orden cronológico, partiendo del más antiguo: 1º) a la izquierda, y en medio de la calle, estaba la escuela de Don Manuel Sánchez a donde fuí muy pequeño y por poco tiempo. Recuerdo que era una clase enorme y de techos altos al final de un patio acristalado, un tanto sombría. Y al maestro, encorvado y con los ojos azules y con una regla en la mano. Tenía un hijo que se llamaba Manolín. Toda la familia se dedicaba a la enseñanza. 2º) enfrente, la casa de mis amigos de juventud, Pepe y Trino, con los que daba innumerables paseos arriba y abajo de la plaza de la Corredera. Era el símbolo de casa nueva con poder económico. No en vano a mi amigo le llamaban «Pepe Dólares». 3º) al comienzo de la calle, en la puerta de ladrillos, había un bar donde ya joven iba con otros amigos a tomar una cerveza y a comer una ensaladilla rusa que aún no he olvidado, un sabor proustiano que me vuelve con fuerza al pasado. .. Al fondo veo la casa de los Maldonados, pero eso es historia de otra calle.

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